24/03/09

Chocolate Caliente


Recuerdo esos momentos de mi infancia. Son recuerdos que momentáneamente llegan a mi cabeza y me alegran el corazón. Aunque no lo recuerde con total y absoluta claridad recuerdo que eran tiempos en los que sonreía más. Y aún puedo recordar el dulce aroma del chocolate caliente por las noches. Eran días en los que generalmente nos reuníamos a jugar en el jardín a hacer miles de cosas que a nuestra edad eran divertidas. Pero eso fue cambiando con el tiempo, sólo que los recuerdos siguen en mi mente como el flash de una cámara, apareciendo cada vez que me encuentro sentada, tomando una taza de chocolate, pensando que aún sigo riendo de la manera más espontánea. Lo que me lleva a pensar de nuevo, todas esas cosas infantiles, todas miles que de alguna manera el día de hoy me parecen fascinantes. La mente de un niño, cuántas cosas me ha demostrado; el tiempo, sigue el mismo curso mientras nosotros cambiamos de alguna manera y me gusta, no se bien por qué. Aún puedo imaginarme riendo sobre cada tontería, tonterías que me hacían feliz. Y ahora, al pasear mis dedos sobre la taza de chocolate a punto de enfriarse me hace recordar lo mucho que disfrute cuando era sólo una niña.

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