He querido escribirte desde hace mucho tiempo, tal vez no he tenido la oportunidad de decir lo que verdaderamente he querido que escuches desde el primer momento, y aquí estoy por primera vez, queriendote decir lo que tanto me cuesta. Muchas veces no entiendo mis propias razones para obrar, y me duele pensar que siempre debo convencerme de que es lo mejor, pero ya simplemente no entiendo, y no quiero vivir con mis razones como limites. Ha pasado el tiempo y he querido estar a tu lado y aunque he podido, he perdido la oportunidad, quizás la única que más he deseado. No he querido explicar esta forma de ser que tanto me cuesta llevar y siento que desaparezco, poco a poco, y ya no me queda mucho para ofrecer. No podría engañarte con una sonrisa falsa, ni con una mirada serena. Nada de eso tengo, pues yo misma lo he destruído a tal punto que sólo esto me queda. La insensibilidad me acompaña cada que necesito de ti. Es duro pensar que con mi indiferencia pueda acabar completamente sola. Y claramente puedo verlo, y quizás saber como se siente, no estoy lejos de llegar a ese lugar. Me he quedado sin saber que decir y no se si sería bueno que estuvieras cada que necesito compañía. Porque no soy buena compañía y tampoco quiero lástima. Aún cuando las cosas se vean prometedoras seguiré pensando y sintiendo que eres lo que siempre he buscado en una persona y así te querré desde hoy y para siempre.
Quiero pensar que eres feliz...
Besos R...
