7:30 y yo con una inmensa tristeza que me inundaba el corazón. Salí corriendo y quise escapar de este mundo interior que me aprisionaba el pecho de tal forma que me impedía respirar. Ya nada importaba y yo sólo corrí hasta que la lluvia me mojó el rostro por completo y casi mezclándose con mis lágrimas caí de rodillas sobre el piso. Y la brisa, un tanto fría me nubló el pensamiento, y yo con una tristreza, casi inmóvil con las manos contra la húmeda superficie, y con la soledad más grande de este mundo me decía a mí misma que todo cambiaría y que el día de mañana estaría sonriendo. Pero me sentía desconsolada y fuera de este mundo, como si no hubiera persona alguna que pudiera entender lo que sentía. Fue en ese preciso momento en el que llegaste y me tomaste de la mano, y las gotas de lluvia ya no las sentía callendo sobre mis hombros. Me cubriste con un paraguas de color rojo y sonriendo decías: "¿cómo es posible que una chica tan linda esté llorando en medio de la calle?" Yo sólo intentaba secarme el rostro y en un segundo sacaste un pañuelo y con delicadeza me secaste las lágrimas. Y yo casi inmóvil, y sorprendida me sonrojé de una manera infantil. Por primera vez en mucho tiempo sentí que le importaba a alguien, así fuera un completo extraño. Rápidamente me tomaste de la mano una vez más y me pediste que corriéramos hasta una estación de trenes muy cercana de donde estábamos. Confié en que podría ser un lugar seguro para resguardarse de la lluvia. Después de eso ambos salimos corriendo y a medida que nos encontrábamos más cerca, mis ojos se iluminaron y empecé a sentirme diferente. ¿Qué me estába ocurriendo?, sentía mariposas en el estómago y una inmensa felicidad con tan sólo verlo a los ojos. Después de tanto correr por fin llegamos y nos sentamos en una banca. El lugar estaba completamente solo. Instantáneamente te agradecí el gesto, pero en eso me abrazaste, y yo quede completamente fuera del contexto, no podía entenderlo. Y sentía tu respiración cerca de mi oído, mientras intentaba escuchar lo que decías, pero estaba tan distraída y sorprendida que enmudeci por largo rato, y aún no me soltabas. Mi oído alcanzó un "te quiero", y mi sorpresa fue aún mayor cuando me miraste y te acercaste, y fue cuando pude notarlo y tus labios de repente, sí, de repente tus labios se derramaron sobre los míos y me sentí en las nubes y sentí la calidez de un corazón... Continuará...
POR TI
Hace 11 horas
